Si has pensado en aprender programación, quizá te habrás dado cuenta de que los primeros meses de estudio son fundamentales, pues marcan el ritmo de todo el aprendizaje. Quizá te han surgido dudas como: ¿qué se aprende en desarrollo web?, ¿qué implican los primeros pasos en programación?, ¿qué estudia un programador al iniciar su formación?, y seguramente has imaginado un proceso muy largo y complejo. Pero, ¡te tenemos buenas noticias! Los primeros 90 días se tratan menos sobre “saberlo todo”, y más sobre entender a fondo las bases del desarrollo web que van a hacer posible cualquier especialización a futuro.
Los primeros meses tienen algo especial: el impulso del comienzo. Ese momento en el que, recién inscrito, exploras tus primeras líneas de código y la motivación está en su punto más alto. Aprovechar esa energía no es solo deseable, sino estratégico.
En su libro, Los primeros 90 días, Michael D. Watkins plantea que los ciclos de adaptación —ya sea en una empresa, un rol nuevo o un área de estudio— determinan el desempeño a largo plazo. Tener un plan claro desde el inicio permite avanzar con dirección y evita la frustración de solo quedarse con el entusiasmo inicial.
Cuando hablamos de aprendizaje autodidacta, esta lógica funciona de la misma manera: invertir 90 días en empaparse del conocimiento básico puede asegurar años de progreso sostenido.

Analicemos, paso a paso, qué aprende un desarrollador web en sus primeros 3 meses, cómo evoluciona su curva de aprendizaje y por qué esta fase inicial es decisiva para cualquier carrera tecnológica.
El frontend es la parte visible de un sitio web o aplicación. Abarca todo lo que el usuario ve y con lo que interactúa; es decir, estructura, diseño, estilos, botones, tipografías y el comportamiento básico en pantalla. Se construye principalmente con HTML, CSS y JavaScript.
Para alguien que empieza desde cero, este es el mejor punto de partida: los primeros 30 días conviene dedicarlos a comprender los fundamentos que permiten maquetar, organizar contenidos y dar forma visual a cualquier sitio. Sin importar el rol que elijas como desarrollador web, los conceptos básicos de una página web estarán presentes en toda su trayectoria profesional.
El HTML (HyperText Markup Language) es el lenguaje que define la estructura de una página web. No es un lenguaje de programación, sino un sistema de etiquetas que organiza la información para que el navegador pueda interpretarla correctamente.
Al estudiar semántica HTML, el estudiante aprende a:
🔷 Organizar contenido con encabezados, párrafos, listas y enlaces.
🔷 Utilizar etiquetas semánticas —como <header>, <main> o <section>— para aportar claridad al código y mejorar la accesibilidad.
🔷 Comprender la lógica que sostiene una estructura web ordenada y coherente.
El objetivo no es memorizar todas las etiquetas, sino entender cómo funciona la semántica para construir páginas claras, limpias y fáciles de mantener.

Por otro lado, CSS (Cascading Style Sheets) es el lenguaje que define la apariencia de un sitio web. Permite controlar colores, tipografías, tamaños, posiciones y adaptaciones en distintas pantallas.
En este primer mes las personas podrían aprender a:
🔶 Aplicar estilos mediante selectores, clases e identificadores.
🔶 Usar el modelo de caja para manejar espacios, bordes y distribución de elementos.
🔶 Introducir reglas básicas de responsive design usando unidades flexibles y consultas simples.
Aquí la maquetación comienza a mezclarse con el diseño, y el resultado final que, como usuarios, todos llegamos a conocer.
Aunque la programación se vea en profundidad más adelante, los primeros 30 días introducen el pensamiento lógico básico —cómo descomponer problemas, ordenar pasos y anticipar resultados—. Esta habilidad es esencial para entender cualquier lenguaje posterior, e incluso para realizar cualquier desarrollo.

El segundo mes marca un cambio importante, ya que el estudiante pasa de construir la parte visual del sitio a programarlo. Es aquí cuando aparece JavaScript: el lenguaje que permite crear interacción, responder a acciones del usuario y dotar de comportamiento dinámico a cualquier página.
Existen cuatro conceptos esenciales para comprender tanto JavaScript como otros lenguajes de programación. Estos son:
🔷 Variables: permiten guardar y reutilizar datos. Son la base de cualquier programa.
🔷 Funciones: agrupan instrucciones, y hacen que el código sea modular y fácil de mantener.
🔷 Condicionales: permiten que el programa tome decisiones según diferentes situaciones.
🔷 Ciclos: repiten acciones automáticamente, lo que evita código redundante.
Cuando un programador novato aprende JavaScript para principiantes, a través de estos conceptos fundamentales configura su dominio de la lógica de programación, y añade de facto interactividad web a cualquier proyecto web.
Con la lógica inicial ya incorporada, llega un paso clave: aprender a modificar la página desde JavaScript.
El DOM (Document Object Model) es la representación estructurada del contenido de un sitio. Desde este documento es posible:
🔶 Cambiar textos, colores o estilos desde el código.
🔶 Crear o eliminar elementos en tiempo real.
🔶 Responder a eventos como clics, formularios o movimientos del mouse.
Estudiar desarrollo web no es como estudiar historia o literatura; no se trata solamente de aprender los conceptos y entender los lenguajes de programación, sino de poner en práctica todo ese conocimiento. Por eso, es recomendable que a medida que se aprenden conceptos nuevos, los estudiantes realicen ejercicios simples, pero funcionales.
Por ejemplo:
🔷 Un contador de clics
🔷 Un conversor de unidades
🔷 Un formulario que valida datos
🔷 Un menú que se despliega al tocar un botón
Estos mini-proyectos no buscan complejidad, sino demostrar que el código puede transformar una página estática en una experiencia dinámica.
💡 Tip: También sirven para ir armando el portfolio de desarrollo web, que luego servirá para encontrar trabajo.

¡Llegó el momento! Durante los últimos 30 días —de esta primera etapa— es importante poner en práctica todo lo aprendido, y experimentar con distintas herramientas para ejecutar proyectos específicos. En este momento, el o la estudiante empezará a trabajar como lo haría un desarrollador junior: versionará su código, organizará repositorios, publicará páginas y creará un porfolio básico.
En esta etapa se introduce Git, la herramienta de control de versiones que registra cada cambio realizado en un proyecto. Su función principal es permitir volver atrás, comparar versiones y evitar pérdidas de trabajo.
Al mismo tiempo, durante este periodo se aprende a usar GitHub, la plataforma donde se alojan repositorios online. Sus beneficios incluyen:
🔶 Guardar proyectos en la nube
🔶 Compartir código con otros desarrolladores
🔶 Mostrar avances de manera organizada
🔶 Comprender el flujo profesional de trabajo colaborativo
El momento ideal para comenzar a construir tu portafolio es cuando tienes entre cuatro y ocho mini proyectos completos. No tienen que ser perfectos ni estar al nivel de un senior; lo importante es que estos proyectos sean los que mejor representen las habilidades aprendidas, y que sepas organizarlos de manera clara, ordenada y funcional.
Todo portafolio web de un desarrollador junior debe mostrar:
🔷 Dominio de HTML, CSS y JavaScript básico. No busques complejidad: lo que las empresas quieren ver es un código limpio, bien organizado, y proyectos que funcionen.
🔷 Explicaciones breves sobre lo aprendido en cada proyecto. Esto ayuda a mostrar tu proceso mental, tu forma de resolver problemas y tu capacidad de reflexión técnica.
🔷 Una presencia profesional clara y accesible para reclutadores o futuros clientes. Tu portafolio debe ser fácil de navegar y cargar rápido, además de mostrar quién eres y qué sabes hacer.
🔷 Incluir una presentación corta y datos de contacto. Responder a la pregunta: ¿Quién es? Recuerda que finalmente esta es la carta de presentación ante el recruiter y otros miembros de la empresa.
Algunos proyectos típicos para incluir en este portafolio de desarrollador junior son:
🔶 Página de aterrizaje básica con estructura semántica y diseño responsivo.
🔶 Formulario funcional (contacto, registro o newsletter) con validaciones simples.
🔶 Contador de clics o pequeños widgets interactivos desarrollados con JavaScript.
🔶 Galería de imágenes con parrilla responsiva.
🔶 Página de producto o blog maquetada desde cero.
🔶 Mini-proyecto usando una API pública, como mostrar el clima o datos de un personaje.
Tener un portafolio es fundamental para trabajar en desarrollo web, ya que permite a las empresas evaluar proyectos reales y no solo conocimientos teóricos. Entre otras cosas, un portafolio web muestra: la capacidad de resolver problemas; el estilo de código, la organización y la evolución del programador; a quienes realmente practican, distinguiéndoles del resto de postulantes.

Si bien en los primeros 90 días no se profundizará en el uso de frameworks, nosotros te recomendamos tener una primera aproximación a los más utilizados, como React, Vue o Angular. Al aprender cómo organizar el código en componentes y qué problema resuelven (los frameworks), comprenderás desde las primeras etapas por qué facilitan el desarrollo de interfaces modernas y en qué momento conviene estudiarlos.
Para cerrar este primer ciclo, el estudiante puede llevar sus proyectos a producción mediante un deploy básico, ya que publicar un sitio permite:
🔷 ver el proyecto desplegado en un entorno real;
🔷 entender el flujo de despliegue;
🔷 identificar errores que no aparecen en el local;
🔷 y, sobre todo, aumentar la confianza al compartir el resultado final.
Además de los lenguajes y herramientas técnicas, los primeros 90 días fortalecen el conjunto de habilidades transversales esenciales para cualquiera que aspire a crecer en tecnología. Estas competencias no dependen de un lenguaje o herramienta específico, sino del modo en que se piensa, investiga y resuelven desafíos.
La programación no solo se trata de descomponer un problema grande en partes más simples, sino de buscar caminos alternativos para llegar al resultado deseado. Por eso, en estos tres meses de aprendizaje de los fundamentos web, los programadores también aprenden a:
🔶 analizar un error sin frustrarse;
🔶 probar distintas soluciones;
🔶 experimentar con lógica y estructura.
A este proceso también se le conoce como “desarrollo del pensamiento computacional”, una habilidad que se mantiene a lo largo de toda la carrera, sin importar el sector que se elija después.
A medida que surgen dudas, se vuelve necesaria la búsqueda de documentación, tutoriales y ejemplos. Esta es una práctica fundamental en un sector donde todo cambia con rapidez, ya que fomenta el aprendizaje autodidacta y te prepara para trabajar bien en equipos multifuncionales.
Desde el segundo mes, la documentación se vuelve parte del día a día. Leer fuentes oficiales, interpretar ejemplos y aplicar buenas prácticas se vuelve habitual, además de que acelera el aprendizaje y reduce la dependencia de terceros.

Siguiendo esta estructura, en los primeros 90 días de su nueva carrera profesional el estudiante adquiere los conocimientos suficientes para construir proyectos funcionales y comenzar a presentar su trabajo de forma profesional. En este punto, no se tiene aún la experiencia para ser un senior, pero sí se logra un perfil que domina a la perfección los conceptos básicos.
Con HTML y CSS bien incorporados, el desarrollador puede crear sitios de una página totalmente funcionales, estructurados de forma semántica, visualmente organizados y adaptados a diferentes dispositivos.
Los conocimientos de lógica permiten desarrollar pequeños proyectos iniciales, como:
🔷 formularios que validan datos;
🔷 contadores, sliders o menús desplegables;
🔷 utilidades como conversores o calculadoras simples.
Como dijimos antes, al reunir los proyectos más sólidos, el estudiante puede armar un portafolio mínimo viable que incluya de cuatro a ocho proyectos, lo que resulta suficiente para aplicar a roles de nivel junior-trainee, o bien obtener sus primeras prácticas laborales.

Como dijimos al inicio, los primeros 90 días sientan las bases; pero, con la práctica constante, los proyectos propios, el entusiasmo y la curiosidad sostenida en el tiempo, el verdadero crecimiento profesional llegará un poco después. Al final, la trayectoria de un developer se construye cuando empieza a convertir las habilidades y aplicar lo aprendido en nuevos desafíos profesionales.
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